Historia de la abuela Josefa y sus quesos

Por allá, en aquel entonces 1987, en la villa de San Clemente, tierra de Don Quijote, vivía mi abuela Josefa  una mujer de antaño, campera. Yo la recuerdo muy rústica, dedicada a su ganado unas 50 ovejas, las cuales las llevaba ella sola hacia adelante.

Recuerdo esos días de frío y lluvia en pleno invierno, que se levantaba muy temprano, aun siendo de noche para dejarnos la comida hecha, porque le daba mucho miedo que cayéramos en la lumbre por si se nos caía el perol encima y podernos abrasar.

Al salir los primeros rayos de sol, la abuela iba al corral y allí estaba ella, su perra Canela, moviendo el rabo (un animal noble, ideal para guiar el ganado) esperándola a que abriera la puerta del corral y verla; todas las mañanas comienzan tus son inseparables. Empezaba a preparar a su borriquilla; cogiendo las alforjas que pesaban dos arrobas y poniéndoselas al lomo de la borriquilla, con la comida y el botijo de agua. Una vez lista la borriquilla, Canela ya estaba como loca porque le abriera para que pudiera salir el ganado al campo e ir detrás de ellas corriendo.

Se empezaban a escuchar las primeras voces “rrrrrriiiiiiaaaa  iiiiiiieeeeee vaaaaaamos pal campo”, cuando la abuela empezaba a soltar las ovejas, Canela estaba ahí para guiar a las ovejas y no se extraviara ninguna.

Por aquel entonces no existía el pienso como hoy en día, la única manera de alimentar el ganado, era soltándolo en el campo y comieran toda la ricia, (hiervas que había por el campo), los días malos que no se podía salir al campo, se les daba de comer trigo, avena, que se recolectaba en verano, para poder alimentar el ganado.

Era una mujer muy humilde, extrovertida, todo el mundo la quería en la Villa.

Elaboraba el mejor Queso Manchego de toda la comarca Conquense.

Entre ovejas manchegas y mulas de labranza, mi abuela cantaba alegremente a sus ovejas dándoles cariño, estas al escucharla alegremente se relajaban para dar su mejor leche.

Recuerdo que mi abuela, era una gran pastora de su rebaño, no solo eso, sino que hacía unos quesos manchegos artesanos deliciosos, los cuales hoy en día, sigo fabricando con tanto esmero como lo hacía ella, manteniendo su ilusión y recuerdo en cada queso.